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Ramón Flecha, Compartiendo palabras. El aprendizaje de las personas adultas a través del diálogo, Paidós, Barcelona, 1997

Introducción: Principios del aprendizaje dialógico (pp. 13-46)

El aprendizaje dialógico requiere explicaciones y relatos. Las explicaciones ayudan a racionalizar y debatir las ideas que lo sustentan. Los relatos permiten vivirlo en situaciones cotidianas. Este libro une ambas cosas: un relato en varios capítulos teorizado en la introducción o, si se prefiere, una teoría explicada en la introducción y ejemplificada en varios capítulos.

(…) La introducción desarrolla cada orientación en dos apartados: a) explicación teórica del principio; b) concreción en la tertulia literaria. El primero reúne elementos teóricos de esta forma de aprendizaje, incluyendo las principales referencias bibliográficas. El segundo presenta algunos aspectos de su concreción en una utopía posible como la tertulia.

(…) Consideramos que el aprendizaje dialógico es global o parcialmente válido para una gran diversidad de contextos educativos, desde la primera infancia hasta la última madurez. Las personas que protagonizáis esas situaciones sois las adecuadas para decidir sobre su conveniencia y la únicas que podéis recrearlas.

1. Diálogo igualitario.

A. El diálogo es igualitario cuando considera las diferentes aportaciones en función de la validez de sus argumentos, en lugar de valorarlas por las posiciones de poder de quienes las realizan.

Cuando un maestro impone su verdad bajo la amenaza del suspenso para quien la rechace, recluye a su alumnado dentro de los muros de lo establecido como correcto por la autoridad; tampoco él aprende, simplemente repite lo que ya sabe o cree saber. En el diálogo igualitario aprenden ambos, alumnado y profesorado, ya que todas las personas construyen sus interpretaciones en base a los argumentos aportados. No hay nada que puedan dar por definitivamente concluido, al quedar las afirmaciones siempre pendientes de futuros cuestionamientos.

(…) La acción comunicativa se refiere a una interpretación en la que sujetos capaces de lenguaje y acción entablan una relación interpersonal con medios verbales o no verbales (se puede plantear que todas las personas, incluyendo alumnado y comunidad, participen en el diseño de su aprendizaje). El concepto central es la interpretación referida a la negociación de situaciones susceptibles de consenso (los significados de los textos deben establecerse con argumentos y no porque lo diga el docente). El lenguaje ocupa un lugar fundamental como medio de entendimiento. (…)

B. La tertulia literaria se reúne en sesión semanal de dos horas. Se decide conjuntamente el libro y la parte a comentar en cada próxima reunión. Todas las personas leen, reflexionan y conversan con familiares y amistades durante la semana. Cada una trae un fragmento elegido para leerlo en voz alta y explicar por qué le ha resultado especialmente significativo. El diálogo se va construyendo a partir de estas aportaciones. Los debates entre diferentes opiniones se resuelven sólo a través de argumentos. Si todo el grupo logra un acuerdo, se establece como la interpretación provisionalmente verdadera. Si no se llega a un consenso, cada persona o subgrupo mantiene su propia postura; no hay nadie que dilucida la concepción cierta y la incorrecta en función de su posición de poder.

El “coordinador” (Goyo) aprende tanto o más que el “alumnado”. Cuando está muy seguro de algo, no puede imponerlo, sino que tiene que intentar convencer a las demás personas. De esta forma se ve obligado a pensar y repensar lo que daba por descontado, encuentra más razones para aclarar su opinión o… descubre que estaba parcial o totalmente equivocado. (…)

2. Inteligencia cultural.

A. Todas las personas tienen las mismas capacidades para participar en un diálogo igualitario, aunque cada una puede demostrarlas en ambientes distintos. Quienes mejor lo hacen en el mercado o la fábrica, pueden sentir una inhibición total en un aula; quienes se desenvuelven bien en un ambiente académico pueden verse inútiles en una reunión de vecinos o en una discoteca. Niñas que no pueden hablar, oír o ver, desarrollan ricas destrezas comunicativas a través de otras formas de expresión; niños tímidos pueden ser locuaces en determinadas situaciones.

Los grupos privilegiados imponen la valoración social de sus formas de comunicación como inteligentes y las de otros sectores como deficientes. A pesar de las muchas demostraciones de su arbitrariedad, esa clasificación sigue impregnando las actividades y evaluaciones escolares. De este modo se proyectas teorías de los déficits a todo alumnado diferente del prototipo blanco, masculino, occidental y joven, es decir, la mayoría de la población mundial.

(…) El aprendizaje dialógico requiere otro concepto más amplio, que contemple la pluralidad de dimensiones de la interacción humana y se base en el diálogo igualitario. (…) La concepción de inteligencia cultural (…) contempla esa globalidad. (…) La inteligencia cultural presupone una interacción donde diferentes personas entablan una relación con medios verbales y no verbales (acción comunicativa). Así llegan a entendimientos en los ámbitos cognitivo, ético, estético y afectivo.

(…) Todas las destrezas son funcionales en sus propios contextos y pueden ser transferibles a otros en determinadas condiciones. Ni las escolares son automáticamente aplicables en otros ambientes, ni las laborales o familiares son imposibles de transferir a la clase.

B. Las páginas de este libro relatan cómo el diálogo igualitario va despertando las inteligencias de las personas participantes en la tertulia. Previamente, todas tenían ya ricas capacidades en diferentes entornos: eran modistas, mecánicos, trabajadoras del hogar, paletas, madres y padres. Al principio, toda esa autoconfianza y creatividad suele convertirse en inhibición en un espacio más académico. Para transferir sus capacidades anteriores al nuevo ámbito, se sigue un proceso que podemos sistematizar en tres pasos fundamentales:

– Autoconfianza interactiva: reconocimiento por parte del grupo (en el propio horario formal de la “clase”) de las riquísimas capacidades ya demostradas en otros lugares. (…)

– Transferencia cultural: descubrimiento de la posibilidad de demostrar la misma inteligencia cultural en el nuevo contexto académico. (…)

– Creatividad dialógica: constatación del aprendizaje generado por aportaciones de las personas participantes. Las diversas interpretaciones realizadas son en muchos casos distintas de todo lo previamente escrito sobre el tema. No sólo la literatura llega así a nuevos públicos, sino que éstos transforman las lecturas literarias enriqueciéndolas con sus nuevas formas de vivirlas. (…)

3. Transformación.

A. El aprendizaje dialógico transforma las relaciones entre la gente y su entorno. Como dice Paulo Freire, “las personas no somos seres de adaptación sino de transformación”. En el ámbito educativo los cambios son muy evidentes. Sin embargo, diferentes grupos de poder y teorías han puesto especial interés en tratar de convencer de la inutilidad de su esfuerzo a profesionales y movimientos que trabajan por lograr esas transformaciones.

(…) En la dialógica se defiende la posibilidad y conveniencia de las transformaciones igualitarias que sean resultado del diálogo, sin que nadie imponga sus ideas a las demás personas y colectivos.

B. (…) Al principio, la educadora [Laia] quería orientar el cambio de la participante [Chelo] y ésta quería autodirigirse a sí misma. Llegando a acuerdos y contrastando sus diferencias, van concluyendo que nadie orienta a nadie, que su comunicación intersubjetiva orienta a las dos. (…)

El diálogo igualitario en que participa Laia provoca importantes efectos transformadores. (…) Las opciones liberadores ya no son impuestas por unas personas a otras, sino creadas conjuntamente por una comunicación horizontal entre todas. (…)

(….) Las personas que participan en la tertulia transforman el sentido de sus existencias en la forma que ellas mismas desean. Los relatos leídos, comentarios compartidos y superación de exclusiones educativas abren inexplorados espacios y experiencias. Pasar de situaciones de exclusión a otras de creación cultural modifica profundamente sus relaciones familiares, laborales y personales.

4. Dimensión instrumental.

A. El aprendizaje dialógico abarca todos los aspectos que se acuerdan aprender. Incluye, por lo tanto, el aprendizaje instrumental de aquellos conocimientos y habilidades que se considera necesario poseer. El dialógico no se opone al instrumental, sino a la colonización tecnocrática del aprendizaje. Es decir, evita que los objetivos y procedimientos sean decididos al margen de las personas, escudándose en razones de tipo técnico que esconden los intereses exclusores de unas minorías.

El aprendizaje instrumental se intensifica y profundiza cuando se sitúa en un adecuado marco dialógico. La capacidad de selección y procesamiento de información es el mejor instrumento cognitivo para desenvolverse en la sociedad actual. (…) Cuando el diálogo es igualitario fomenta una intensa reflexión, al tener que comprender los argumentos ajenos y aportar los propios.

B. (…) En la tertulia se conversa aprendiendo literatura. No hay programa, ni currículo, ni docente, ni siquiera se sabe qué se va a hacer al mes siguiente. A los tradicionalistas superficiales les parece puro entretenimiento en lugar de enseñanza de calidad. Sin embargo, en esas conversaciones se aprenden más contenidos “tradicionales” que en las clases tradicionales. Muchas personas van abordando y asimilando las corrientes y obras más importantes de la literatura universal, recursos estilísticos, acontecimientos históricos y los pensamientos filosóficos con que están relacionados, así como sus conexiones con las evoluciones de otras artes.

Que no se realice una programación tecnocrática previa por parte del coordinador no quiere decir que no se vaya planificando dialógicamente durante el proceso. (…) La obsesión por la eficacia suele resultar ineficaz, cuando se desliga del conjunto de aspectos que configuran la comunicación humana.

A los renovadores superficiales les parece que la tertulia enmascara un aprendizaje instrumental al que se subordina el diálogo; dicen que, de hecho, la gente acaba decidiendo leer y adquirir el mismo tipo de conocimientos que imponen los profesores tradicionales. En realidad, el aprendizaje dialógico decide colectivamente a través de argumentos sus objetivos y contenidos, que lógicamente incluyen los elementos fundamentales de su realidad, de la que forman parte Crimen y castigo o La Regenta. Ni conservadores ni renovadores superficiales fomentan lecturas, comentarios igualitarios e interpretaciones personales de ese tipo de obras.

5. Creación de sentido

A. El aprendizaje dialógico es uno de los mejores recursos para superar la pérdida de sentido que Weber [La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1901-1905) y Economía y sociedad. Esbozo de sociología comprensiva (1922)] diagnosticó en nuestras sociedades. La sustitución de ambientes comunitarios por sistemas es la principal fuerza impulsora de esa dramática ausencia. (…)

La humanidad va a afrontar en el futuro el reto de recrear el sentido de su existencia en un universo cada vez más informaciónico (sic). Las energías y referentes para ese proceso se encuentran en las mimas personas, en las relaciones entre sus miembros, en los sueños y sentimientos que constantemente generan.

Todo el mundo podemos soñar y sentir, dar sentido a nuestra existencia. La aportación de cada uno es diferente a la del resto y, por tanto, irrecuperable si no se tiene en cuenta. Cada persona excluida es una pérdida irreemplazable para todas las demás. Del diálogo igualitario entre todas es donde puede resurgir el sentido que oriente los nuevos cambios sociales hacia una vida mejor.

La clave para que la enseñanza realice una contribución positiva a esa perspectiva es que promueva la comunicación tú a tú entre las personas. Así, la solidaridad se abre camino hacia la superación de los problemas creados por el dinero y el poder. Una de las formas de lograrlo es constituir los contextos educativos como espacios para conversar en lugar de como espacios para callar. (…)

B. La tertulia literaria es un buen espacio para conversar y una excelente forma de autocreación de sentido. La reflexión de Kafka sobre la incomunicación se convierte aquí en lectura generadora de profunda comunicación. La gente usa la narrativa kafkiana para reflexionar y comentar sus vivencias de destrucción sistemática de ambientes comunitarios. Pero esa crítica no provoca deseos de sentirse con tanto aislamiento como el escritor. Por el contrario, lleva a la búsqueda de nuevas formas de relación que sustituyen y mejoran las que anteriormente se perdieron.

En el coloquio caben las vidas cotidianas de sus participantes y viceversa. Los estilos de charla de las cafeterías, mercados, domicilios o fábricas son incluidos en la interacción. En un proceso inverso, lo aprendido en las sesiones revierte en esos ambientes. No hay oposición entre diálogo pedagógico y cotidiano, sino colaboración y enriquecimiento mutuo. La “revolución de las granjas” potencia la tertulia y la tertulia fomenta la “revolución de las granjas”.

6. Solidaridad

A. (…) Las prácticas educativas igualitarias sólo pueden fundamentarse en concepciones solidarias. La teoría de la acción comunicativa de Habermas, la perspectiva emancipadora de Freire, la propuesta de aprendizaje dialógico de CREA [Center for Social and Educational Research, de la Universidad de Barcelona, entonces dirigido por el propio Ramón Flecha] y muchas otras teorías y prácticas llevan a afirmar rotundamente que democracia, igualdad, paz o libertad sexual son más deseables que dictadura, desigualdad, guerra o violación, y que la educación tiene que trabajar a favor de las primeras y en contra de las segundas.

(…) Para fomentar la solidaridad, no vale refugiarse en el eclecticismo, hay que atreverse a rechazar radicalmente las teorías y prácticas antisolidarias. Nadie es neutral y menos aún quien no reconoce que no lo es. Como dice Freire: “no es posibles estar a favor de alguien sin estar contra alguien, que está contra ése de quien yo estoy a favor”.

B. Rosalía había experimentado directamente las dinámicas exclusoras que promueven quienes consideran tener superior nivel, por ejemplo, cuando se atrevió a preguntar “¿Quién es Marx?”. Todo es distinto en la tertulia donde el mismo colectivo constituye un ámbito de solidaridad. Está abierto a todo tipo de personas, sin ninguna barrera económica o de titulación escolar para acceder. Siempre se prioriza la participación de quienes tienen menor nivel académico. La principal fuerza motivadora de la acción es lograr el aprendizaje conjunto de todo el mundo, en lugar de imponer la propia verdad. Rosalía desarrolla así unas actitudes que superan dinámicas exclusoras que luego extiende a otros ámbitos. Esa disposición lleva a comentar el Ulises de Joyce a pesar de la postura inicial del coordinador que consideraba al grupo incapaz de leerlo.

(…) Esas prácticas solidarias llevan a contestar con rapidez la investigación exclusora sobre la participación en la educación de personas adultas. Rosalía conoce de sobre las actuaciones de quienes se consideran con más nivel y trata de mantener al resto fuera de sus actividades. Pronto sitúa las investigaciones que llevan a etiquetar como no participativos a los sectores sociales no privilegiados y a los países del Sur. Su experiencia en vivir esas situaciones de exclusión y en superarlas aporta a la investigación dialógica ideas que nunca hubieran contemplado quienes no las han experimentado directamente. Rosalía y las demás personas del colectivo demuestran su solidaridad preocupándose principalmente por quienes no disfrutan de oportunidades para participar. Sus voces realizan aportaciones clave que abren posibilidades para todo el mundo.

7. Igualdad de diferencias

A. Las reformas de la diversidad han creado desigualdades educativas. Para superarlas, se requieren dos reorientaciones de la enseñanza: cambiar el objetivo de la diversidad hacia la igualdad de diferencias y pasar de una concepción caduca de aprendizaje significativo hacia un aprendizaje dialógico.

(…) Se atacan dos posturas: la concepción homogeneizadora de la igualdad y su reducción a la igualdad de oportunidades. La primera pretende integrar a todo el alumnado en un currículo homogéneo, llevando así al fracaso a quienes tienen en sus familias y comunidades saberes diferentes de los que impone la escuela. La segunda intenta que toda niña o niño tenga las mismas oportunidades de llegar a las posiciones altas o bajas de una sociedad, pero sin cuestionar las distancias existentes entre ellas.

La educación transformadora se basa en discursos mucho más profundos y sinceros. El aprendizaje dialógico se orienta hacia la igualdad de las diferencias afirmando que la verdadera igualdad incluye el mismo derecho de toda persona a vivir de forma diferente. Desde esta perspectiva, que Freire denomina unidad en la diversidad, nunca se critican las formas limitadas de igualdad sin defender al mismo tiempo otras más consecuentes, y nunca se defiende la diversidad sin proponer simultáneamente la equidad de personas y colectivos diferentes.

El aprendizaje dialógico engloba y supera el significativo, aportando elementos para la superación de las desigualdades educativas. (…)

Para el constructivismo lo importante no es la enseñanza del profesorado sino el aprendizaje del alumnado. De una misma explicación cada estudiante construye un significado diverso.

La concepción dialógica engloba y supera la concepción constructivista realizando una precisión importante: el proceso de formación de significados no depende sólo de la intervención de profesionales de la educación, sino del conjunto de personas y contextos relacionados con los aprendizajes del alumnado.

(…) En los sectores desfavorecidos, la adaptación del currículo a un entorno que no se transforma [diversidad sin igualdad] se convierte en un refuerzo educativo a las desigualdades que previamente padecen.

El aprendizaje dialógico está en la misma orientación que el Vygotsky real. Esta perspectiva lleva a transformar los centros educativos en comunidades de aprendizaje donde entran en relación todas las personas y colectivos implicados. Así, transforma el entorno creando un nuevo desarrollo cognitivo y mayor igualdad educativa y social.

B. Todas las personas de la tertulia son iguales y diferentes.

No sólo hay igualdad formal, sino también, por ejemplo, igual derecho a hablar. También se desarrollan continuamente actuaciones tendentes a asegurar que esa pretendida equidad sea cada vez más real, a evitar que una persona intervenga diez o más veces en cada sesión y otra nunca logre tomar la palabra.

El grupo acordó normas para superar dificultades que iban surgiendo. Durante una época hubo una desigual frecuencia de intervenciones, ya que algunas personas monopolizaban la conversación y otras nunca hablaban. Decidieron que cada participante escogiera un fragmento del libro y lo leyera en voz alta introduciendo su comentario. Se propuso que otra persona (usualmente Goyo o Núria) hiciera de moderadora.

Cada participante es diferente del resto, hace sus propias lecturas e interpretaciones. Se rechaza explícitamente el objetivo de llegar a opiniones o valoraciones homogéneas. Por el contrario, se quiere mantener y desarrollar las propias visiones del mundo y de la literatura. El diálogo potencia, en lugar de anular, la reflexión de cada persona. Juan no pretende ser como Antonio, ni tampoco hacerle como él.

El objetivo es la igualdad que incluye el igual derecho a sus diferencias. Se defiende el derecho de todo el mundo a aprender lo que necesite y desee. Ese principio de diálogo igualitario supone rechazar tanto el etnocentrismo que no respeta las diferencias como el relativismo que niega la equidad.

Esta igualdad de diferencias no asegura su continuidad en otros contextos. Fuera del grupo, ocupan posiciones diferentes en función de características como la situación laboral, el género, la etnia o la edad. En conjunto, son parte de colectivos no privilegiados antes de participar en la tertulia y lo siguen siendo después. Sin embargo, su desigualdad con otros grupos disminuye e incluso en algunos aspectos desaparece. Disminuye, por ejemplo, cuando el avance cognitivo logrado ayuda a obtener una nueva ocupación o a acceder a nuevos recursos; desaparece cuando todas las personas participantes pasan a disfrutar de nuevas actividades y tienen voz en cuestiones donde antes eran silenciadas.

Antonio se ve reforzado por su participación en la tertulia, tanto en su vida personal y familiar como en la contribución a su comunidad. Sin embargo, ese importante paso es uno de los muchos a recorrer por el camino hacia una sociedad donde nadie sufra discriminación. Él no quiere salir solo de esa situación, prefiere dar un pequeño paso colectivo que muchos individuales; no dejaría a su gente en la misma o peor situación. Este gitano, esta persona, es un ejemplo universal de solidaridad.

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Metodologías
Author: Pedro Torres

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