bosco

Amigo Juan Bosco Rubio Vaquero. Sacerdote Salesiano.
Querido amigo Juan Bosco, hoy en la reunión de la Junta Directiva de la Red Lienzos, en Jaén, Mari Carmen Cruz, me ha dado la noticia, cuando le he dicho “Mari Carmen he de hacer un viaje contigo a Córdoba a ver…” y ella no me ha dejado terminar la frase…”No pedro, ya no está, Juan Bosco falleció el día 7 de Marzo”.
Te has ido amigo,y no he podido despedirme de ti,estar este tiempo contigo, ser testigo de cómo cada día te acercabas a hablar con los Jóvenes del Club Don Bosco en Córdoba. Haber vivido junto a ti este tiempo, en que no tenías la salud, por ese cancer que te llevaba,pero tenías la vida, la vida que con amor nos has transmitido a quienes de jóvenes hemos tenido la suerte de conocerte, y has seguido dando cada día hasta casi tus 67 años reciencumplidos.
Sólo me queda dar gracias por tu vida,por ese sabor tan lindo que dejas en quienes te conocimos.A pesar de las dificultades que pasaste, se que Dios, te ha dado una fuerza en la delicadeza de tu salud que te ha llevado a seguir dando la vida.
Siempre recordaré aquel año 1988 en que te conocí,y las conversaciones que tuvimos. Yo había estudiado en el colegio Salesiano de San Agustin de Linares, pero no te conocí ahí. Dios te puso en mi camino en el lugar menos imaginable que podía haber imaginado conocerte. El grupo de Objetores de Conciencia “Al’ alba” que yo dinamizaba en la Universidad Popular. Y una tarde te llegaste, ya con tu barba entrecana, entrado en los cuarenta y tantos, tu pequeña estatura y esa actitud tan humilde y cercana, que te hacía tan respetuoso con todos y esa chispa en tu mirada que se anhelaba cuando no estabas, vulnerable pero fuerte, pobre y pequeño. ¿Que fuego te consumía?, ¡qué deseo de acercarnos a la verdad y a El!
Descubrir contigo, cómo un sacerdote se acerca a los ambientes, allí donde están los jóvenes que no viven la fe, no a ganartelos con palabras de sabiduría ni con obras humanas, sino para ganarles en el corazón,con la Palabra de Dios,respuesta para sus vidas, jóvenes que tienen una vida grande en sus manos,pero sólo necesitan dar con Aquél que oriente su existir,y tú nos lo traías encarnado en ti,pero aún no teníamos la mirada de la fe despierta,para reconocerle en ti.Y era tu mirada de Misericordia el mejor regalo que Dios pudo hacernos con tu vida en aquellos momentos.
Tu presencia cercana y sencilla cada semana en aquél pequeño local,desde tu madurez, estar sin dirigir, pudiendo ser nuestro líder,no lo hiciste,sólo estar para dar una mirada, más profunda, a esa responsabilidad que Alguien haciendo experiencia de encarnación en ti,  quería formar en nosotros,desde la Libertad que contigo experimentábamos, caminando a nuestro lado.

Y aquellas reflexiones tuyas que nos compartías cuestionando el sistema,querías proponer que se trasladara el colegio de los Salesianos de Linares,situado en una zona céntrica y cambiarlo por otro colegio del Barrio de los Arrayanes de Linares, una zona marginal entonces y de la afueras donde tantos jóvenes necesitaban dar contigo, y con El, el Señor, através de ti. Hoy sabes,que el Club Don Bosco,también está en este barrio.

También recuerdo cuando en Jaén,tú y otros Sacerdotes Salesianos pusisteis en marcha para la Diputación aquellos hogares infantiles, que después de montarlos,se os dejó fuera de todo aquello, ¡que duro golpe!, algo montado con tanta ilusión y fe.Y de pronto sin una palabra de gradecimiento, dejarte fuera de aquél proyecto.

“Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero,como una oveja mudante el que la esquila,él no abría su boca”. Isaías,53-7
Contigo fuímos vislumbrando un amor,más maduro,mas responsable, en el que nos invitabas a hacer libre al otro, a verlo como un regalo que se nos confía, como alguien único e irrepetible. A hacerle hermano en el reino. Pero cuan lejos estábamos de darnos cuenta, y cuanta paciencia tuviste.
Tu siempre has sabido de cercanías, de acercamientos, al igual que en Alemania,cuando estudiaste la Licenciatura de Sociología,y estabas en los talleres de máquinas,con las manos tiznadas de grasa,cerca de los ambientes donde estaban los jóvenes, aquello era sociología, construir análisis de contextos sin más instrumento que tu sencillez y tu vida al lado de ellos, ayudándoles a leer su vida. Nunca quisiste imponerte, nunca quisiste invadir nuestros espacios,tampoco quisiste acelerar nuestros tiempo,sin más arte que tu espera en Dios, ¿cómo no buscarte? charlar contigo, si esa Pedagogía tuya sólo puede enseñarme hoy, a acercarme así a los jóvenes con los que trabajo, con esa delicadeza tuya que no imponía nada, que no pedía nada. Pero se hacía presente en una vida como la tuya. A nuestro lado, siempre dispuesto, como un amigo charla con otro amigo.

“Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo”. Apocalipsis 3,20

Y ese recuerdo de tu madre, que en un pueblecito cordobés, ¿Pozoblanco?, ¿Palma del Rio? nos la referías como alguien que en la madurez de su vida, de figura menuda como tu, te hacía pensar en ella, en su fragilidad, no olvido tu cara quebrarse recordándola,que de pronto te hacía hijo amado,y ese testimonio era en ti el mejor Evangelio.

“Despreciado, desechado por los hombres,abrumado de dolores y habituado al sufrimiento,como alguien ante quien se aparta el rostro,tan despreciado, que lo tuvimos por nada.Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado,herido por Dios y humillado”.Isaías 53,3-4
A veces fué tanta la impresión que nos causó tu vida, que Diego Montilla, aquél jóven que trabajaba con nosotros en el barrio de la Fuente del Pisar de Linares, en la Asociación de Vecinos de la Esperanza, dio el paso a vivir con la vida entregada, hoy Sacerdote Salesiano como tu.
Juan Bosco,el paso de tu vida por cada uno de aquellos jóvenes,no nos dejó igual,algo cambió en cada uno de nosotros,unos más conscientes que otros.Y si no,¿porqué en la medida que ibamos madurando,te llamamos tanto?, para saber de ti cuando te fuiste de Linares. Quizás porque un fuego prendía nuestros corazones cuando tu vida, sencilla y humilde, rebelde como nosotros nos cuestionaba sólo con tu presencia en nuestros ambientes, si Juan Bosco tu vida, Evangelio vivo,sólo pensar en ella, ya se siente un fuego dentro.

Sabrás que años más tarde Pepe y Javi estuvieron en la cárcel, por ser objetores insumisos,en toda Andalucía y en ese tiempo,les tocó sólo a ellos, aquello les marcó para siempre,pero siguen dando de si alli en los ambientes donde están. Tu ya no estabas aquí,pero seguro orabas por nosotros,aunque no podías orar en nuestro lugar,eso era algo que sólo podíamos hacer cada cual.

Hoy muchos de aquellos jóvenes, casualmente,y ya en nuestra madurez, también estamos con otros Jóvenes, Pablo da clase de Religión,Pepe es profesor en la Universidad,Diego como sacerdote ha estado dinamizando el club Don Bosco en Andalucía,Luis y Javi organizan reuniones de comercio justo y foros de sensibilización, Juan Carlos se dedica a la producción audiovisual, Alberto y otros se fueron de Andalucía; y yo sin más fuego que el que vimos en ti estoy en el mundo rural,llevando eso que tu nos enseñaste, que nuestra vida en respeto y libertad por ellos, sirva de luz, para que los jóvenes con los que damos les consquiste el mismo fuego,que nos conquistó de ti. Gracias,y desde el cielo,no dejes de interceder por quienes tuvimos la suerte de conocerte.

“El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento.Si ofrece su vida en sacrificio de reparación,verá su descendencia,prolongará sus días,y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él”. Isaías 53,7

Linares. 17 de Marzo.

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pelicano pan de vida
Author: Pedro Torres

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    5 Responses

  1. incord says:

    Me ha encantado la entrada. Cuesta tanto creer lo que ha pasado y se le echa tantísimo de menos que cualquier cosa sobre él sirve para "verlo" una vez más. Muchas gracias.

  2. Pedro says:

    Gracias por tu comentario.Invito a quien le haya conocido a que deje una brebe reseña,será nuestra mejor oración de gratitud por su vida.Recordarle y dar gracias por él.A los que tuvimos la suerte de conocerle, siempre nos alegrara tener noticias de quienes unidos a el fuimos testigos de su vida.Animo, me encantara saber de él a traves de vuestras vivencias.El amor que esta persona nos tuvo no muere, es mas fuerte que la muerte.

  3. incord says:

    Bueno, pues yo le conocí como tío ya que soy una de las sobrinas que "medio crió" como él decía siempre y la verdad que desde que éramos chicos ha estado muy pendiente de nosotros y durante el verano nos llevaba siempre por el pueblo (Pozoblanco era) dando paseos a los parques, a jugar a los bolos, a la petanca y muchas más cosas inventadas también por él. Hasta nos organizaba tómbolas en el patio de la casa y todo. La verdad que no nos dejaba aburrirnos. Nos llamábamos la "Tribu del Gran Jefe Indio Culo Sentado" (el jefe era él, claro). Y ya de mayores pues seguía igual de pendiente, era muy cercano y se quedaba con todo lo que estabas haciendo, dónde, cómo, vamos, que escuchaba de verdad. Además que yo como estoy aquí en Córdoba que es donde él estaba y también mi abuela, pues más le veía aún, … En fin, habría tantas cosas que contar…

  4. MARIA says:

    JUAN BOSCO RUBIO VAQUERO ERA MI TIO.
    EL ERA UN HOMBRE MUY GENEROSO, AMABLE Y SIEMPRE HACIA LO POSIBLE PARA QUE ESTEMOS BIEN.
    ME GUSTARIA QUE ESTE AQUI PARA DECIRLE LO MUCHO QUE LO QUISE Y PARA DECIRLE LO BIEN QUE SE ME DA DIBUJAR , Y ASI SE SENTARIA ORGULLOSO DE MI.
    TE QUIERO Y TE QUERRE SIEMPRE TIO
    MARIA RUBIO FERNANDEZ.

  5. EMILIA CORDERO SÁNCHEZ says:

    Conocí a Juan en Madrid, cuando estaba terminando sus estudios de Sociología, y desde entonces no perdimos el contacto. Yo soy agnóstica, pero eso no impidió que fuese mi gran amigo, mi amigo del alma, porque ambos respetábamos nuestras creencias.
    En la distancia he vivido muy de cerca su enfermedad, sobre todo desde el día que recibí un escueto mensaje que decía: “Acabo de llegar del hospital. Ayúdame”. Me devané los sesos pensando como podría ayudarle, y se me ocurrió que de alguna manera debía transmitirle cercanía, fuerza, cariño…. Aparte de las llamadas telefónicas, cada día, bien por e-mail o por el móvil, le enviaba un mensaje alentador. Poco antes de morir, una mañana al salir de casa decidí que no iría ese día a trabajar, saqué el billete del Ave y me presenté en el hospital. Le llevé alegría, calor humano y esperanza. Sí, esperanza, aunque yo sabía que lo irremediable estaba cerca, pero él no quería morir, y mi intención era que no abandonara y que se agarrara a esa esperanza hasta el último momento, que se marchara sin darse cuenta para que no sufriera, o al menos el sufrimiento fuera menor. ¡Hasta sonrió!
    Sabes, Juan, que soy fuerte y que me he levantado muchas veces, pero este golpe tuyo me ha dejado… no tengo palabras.
    Por siempre en mi corazón.