hiperconectividad

No basta tener las habilidades para estar implicados como actores protagonistas de los escenarios donde interactuamos, no basta estar en los foros o en los órganos donde se toman las decisiones que nos afecta, no basta tener los recursos materiales para la acción y la transformación, además hay que estar hiperconectados. Esa cuarta cualidad, ya existe, de manera especial no sólo en los jóvenes o nativos digitales, sino en las nuevas generaciones.

La hiperconectividad acabará con las limitaciones geográficas. (Corbis)

En este tiempo, hay dos personas en España que están implicadas en el impacto de las Nuevas Tecnologías y las Redes sociales en el cambio social: Dolores Reig y Juan Martínez Barea, y sugiero que leamos y escuchemos sus aportaciones sobre la hiperconectividad en este tiempo.

¿Qué significa y qué supone la Hiperconectividad?

La hiperconectividad significa la conexión permanente mediante la tecnología o entornos digitales como la mensajería instantánea, las videoconferencias, la realidad aumentada y las redes sociales.

La hiperconectividad es un sinónimo de globalización ya que esa conectividad entre objetos, cotidianidad, personas y ambiente se hace cada vez más fácil y el poder adquisitivo por medio de un mercado virtual está en crecimiento.

hiperconectividad

Juan Martínez Barea . La hiperconectividad un elemento clave que determinará  el cambio en el mundo que viene

La hiperconectividad, una opción de oportunidad para la cualificación que permite la implicación social, frente a la baja capacidad de hiperconectividad que limita la implicación.

Según Martínez Barea, hay tres elementos que van a influir en el mundo que viene y que  generarán un tsunami y cambiarán radicalmente el mundo en pocos años, convirtiéndolo en un lugar donde cualquiera puede competir y cooperar.

Estas son: 1.- la aceleración de la tecnología y su impacto en todos los ámbitos de la vida, 2.- la hiperconectividad -ya hay 2.900/3.000  millones de personas conectadas a la plataforma global que es Internet y la cifra según Google será de 7.000 en 2020-, 3.- así como el ascenso de los emergentes y, por extensión, del poder de 4.000 millones de ciudadanos.

Y esto, asegura Martínez-Barea, supondrá el fin de la geografía: “Cada vez va a dar más igual dónde vivas. Se ha creado una plataforma que permite que cualquier persona acceda a todo el conocimiento del mundo con alargar la mano. Hoy en día un niño que nazca en Nueva York tiene acceso casi a las mismas oportunidades que un niño de un pueblo de Almería”.

“Este mundo que viene, cada vez más, nos independiza de la geografía. Cada vez es menos importante dónde vive o ha nacido alguien, porque este mundo que viene, tan hiperconectado y con las armas de la tecnología, permite que una persona esté donde esté y viva donde viva pueda competir con los mejores del mundo”, sostiene.

Optimista convencido, Martínez-Barea ha escrito “El mundo que viene” como una llamada a la acción y una defensa de que la revolución tecnológica va a llenar el mundo de oportunidades que cualquier individuo, con independencia de su origen, puede aprovechar.

Esa es, al menos, la opinión del autor de “El mundo que viene” (Ed. Gestión 2000), Juan Martínez-Barea, ingeniero industrial, máster en dirección de empresas por el MIT y embajador para España de la Singularity University, la iniciativa educativa creada por Google, la Nasa y tecnólogos de Silicon Valley.

Cualquier persona tiene que posicionarse y saber cómo va a competir. Y si no tiene ambición, y valor añadido, para estar entre los trabajadores de alta cualificación se quedará con los trabajadores low-cost

Esta hiperconectividad llevará a un mundo hiperglobalizado, donde habrá una feroz competencia global. Y esto afectará de forma determinante al mercado laboral. Teniendo en cuenta que el desempleo es ya un problema en muchísimos países, ¿qué ocurrirá cuando tengamos que competir en igualdad de condiciones con el resto del mundo?

“MI libro es muy optimista, porque hablo de la meritocracia total, pero es cierto que será un mundo hipercompetitivo y tendremos que ponernos las pilas”, reconoce el empresario. “La ley del precio único implica que cualquier producto en cualquier parte del mundo va a valer igual. Un producto que se pueda hacer más barato en España que en Estados Unidos lo venderemos nosotros, y si lo hacemos más caro que en Europa del Este lo venderán ellos”.

El empresario reconoce que en sólo una década el mercado de trabajo se fragmentará y desaparecerán la mayoría de puestos intermedios: habrá trabajos muy cualificados y bien remunerados, y trabajos low-cost. Una división que, nos guste o no, creará desigualdad. Y en esto Martínez-Barea tiene más dificultades para defender su optimismo.

“Se van a separar muy claramente las dos clases profesionales”, reconoce. “Y esto lo va a acelerar la automatización. ¿Qué va a pasar con los taxistas? ¿Con los call-center? Hay trabajos que van a desaparecer y la sociedad se tiene que preparar para los nuevos que aparezcan. Los nuevos nichos de empleos van a generar millones de trabajos, pero cualquier persona tiene que posicionarse y saber cómo va a competir. Y si no tiene ambición, y valor añadido, para estar entre los trabajadores de alta cualificación se quedará con los trabajadores low-cost”.

low cost alta cualificacion

 
Dolores Reig, la hiperconectividad desde los jóvenes y el Smartphone

Ese universo metafórico de solitarias y silenciosas galerías hexagonales, de anaqueles y bibliotecarios afanados en la búsqueda de “libros preciosos” e inmutables, va dejando paso a un mundo de pantallas conectadas, de conversaciones interminables, de imágenes y sonidos en continuo movimiento, de ágoras bulliciosas y en apariencia caóticas: la era de la hiperconectividad.

Nos hallamos en pleno boom de los smartphones y se empieza a hablar ya de la era postsmartphone. Por ello, es importante poner el foco no tanto en las tecnologías o en los dispositivos cuanto en el desarrollo de las capacidades o posibilidades que ofrecen. A este respecto, parece claro que el concepto de hiperconexión e hiperconectividad constituye un elemento clave del análisis de lo que está ocurriendo en el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación y en su impacto económico y, sobre todo, social.

Este espectacular incremento de los indicadores de conexión y uso, consecuencia de la convergencia del móvil inteligente, Internet, las redes de alta velocidad en movilidad y las redes sociales, nos sume de lleno en la hiperconectividad y nos cambia la vida. Utilizando el símil del sistema nervioso, se podría decir que la mejora y multiplicación de las conexiones y de los nodos, el aumento exponencial de la capacidad de procesamiento de los grandes centros de distribución y de los dispositivos utilizados por los usuarios finales es la infraestructura que sostiene y ha hecho posible la revolución en la que estamos inmersos, muchas veces sin darnos cuenta.

El smartphone se ha incrustado en nuestros bolsos y bolsillos como la pantalla protésica que nos da acceso permanente y ubicuo al mundo digital, en el que desarrollamos una parte cada vez mayor de nuestras actividades cotidianas.

En el informe La Sociedad de la Información en España 2011 (Fundación Telefónica: 2012) se afirmaba que el nacimiento del smartphone constituyó el punto de inflexión que marcó el inicio de una nueva era en el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación. En el mismo informe correspondiente a 2012 (Fundación Telefónica: 2013) se constata la consolidación de este proceso: el 57% de los usuarios españoles de teléfono móvil tiene un smartphone, la tasa de penetraciónmás alta en los cinco países más grandes de la UE.

El smartphone, las redes sociales o el WhatsApp, se han convertido en espacios  vitales de los jóvenes y de los adolescentes desde edades cada vez más tempranas.
Por ello existe una preocupación cada vez mayor por las implicaciones educativas de este proceso. La relación entre educación y TIC desborda hoy, en este nuevo contexto de hiperconectividad, los planteamientos más ligados al aprendizaje con tecnología, a la aplicación didáctica y pedagógica, y se adentra en campos más propios de la psicología social y de la psicología evolutiva. En necesario, por ello, reflexionar sobre la educación en un contexto en el que la tecnología sehace ubicua y permea todos los ámbitos de la vida de las personas, en especial la  de los jóvenes.

La pregunta ya no es cómo podemos aprender mejor con las TIC, sino cómo están ya influyendo no sólo en el aprendizaje sino en todos los procesos que conforman lo que entendemos por educación, para valorar sus riesgos, pero, sobre todo, las grandes oportunidades que nos ofrecen. El autoaprendizaje, los nuevos contextos educativos y los aprendizajes no formales que las TIC facilitan y potencian deben ser aspectos a tener muy en cuenta por parte de profesores, padres y responsables políticos, con frecuencia reticentes a reconocer las posibilidades educativas en contextos no formales de unos medios que no controlan.

Sólo desde ese conocimiento se puede articular un modelo educativo acorde con un contexto de hiperconectividad que acaba de comenzar. “De una Internet que deje de ser considerada una distracción y empiece a ser una parte importante de la realidad educativa dependerá que surjan nuevas formas de negocio, creación, innovación inspiradas en lo que en Socionomía llamábamos los valores 2.0 y que desglosaremos al final, ni más ni menos que el diálogo, la cultura del ‘compartir’, la colaboración, la transparencia o el esfuerzo”.

Esa confluencia generará un “cambio radical” que se gestará a través de áreas como la biotecnología, la robótica, la inteligencia artificial y la nanorobótica, áreas de innovación que van a cambiar radicalmente el mundo.

 

hiperco_nectivi_dad1

 

Fuente, artículos tomados de:

El Confidencial

El Mundo

Los jóvenes en la era de la hiperconectividad: tendencias, claves y Miradas. Dolors Reig Luis F. Vílchez

3
ancho latido de la violetaCambio
Author: Pedro Torres

Get Connected