casaldaliga

El obispo Pere Casaldàliga, de 84 años, enfermo de Parkinson y nacido en Balsareny (Bages), se ha visto obligado a marchar de su casa en Sao Felix don Araguaia (Brasil) tras haber recibido amenazas de muerte por su defensa de los indios de Xavante y de los más pobres.

Las autoridades brasileñas lo han trasladado a un lugar desconocido, donde cuenta con protección policial, ante las amenazas de muerte recibidas en los últimos días por parte de los colonos que ocupan ilegalmente las tierras de los indios de Xavante. Los tribunales brasileños está a punto de dar la razón al colectivo indígena en el contencioso que mantienen con los colonos por la ocupación de sus tierras, lo que ha incrementado la violencia por parte de los ocupantes, lo que, a su vez, ha aconsejado el traslado del obispo retirado.

 

El Conselho Indigenista Misionário ha emitido un comunicado de solidaridad con el prelado en el que, junto a otras entidades de la zona, defiende el compromiso del obispo “con la defensa de los intereses de los más pobres y de los pueblos indígenas”.

 

Los misioneros con problemas por defender a los pobres siempre acuden a una famosa frase con que Dom Hélder Câmara, el carismático obispo de Recife (Brasil), desarmaba a sus críticos en Roma: “Si doy limosna a un pobre me llaman santo, si pregunto por qué los pobres no tienen qué comer me llaman comunista”. Casaldàliga lo dice de esta otra manera: “Si decimos a los curas y a los laicos que hay que ayudar a los pobres, ¿cómo explicar que un obispo no es el primero en hacerlo?”. Predicaba así no sólo en su diócesis, sino viajando por toda Latinoamérica.

 

¿Quién es Pedro Casaldáliga?

 

Pedro Casaldáliga Plá C.M.F. (en catalán: Pere Casaldàliga i Pla) (Balsareny (Barcelona), (16 de febrero de 1928), es un religioso, escritor y poeta español, que ha permanecido gran parte de su vida en Brasil. Ha estado siempre vinculado a la teología de la liberación y ha sido siempre un defensor de los derechos de los menos favorecidos.

 

Hijo de una familia de campesinos, Casaldáliga se trasladó a Vich para estudiar en el seminario. El 31 de mayo de 1952 fue ordenado sacerdote en Montjuïc (Barcelona) y se unió a la orden de los claretianos.

 

En junio de 1968 se trasladó como misionero al estado del Mato Grosso en Brasil, en la época más dura de la dictadura militar. El 23 de octubre de 1971 fue ordenado obispo de São Felix do Araguaia. Su diócesis es una de las más extensas del país, ocupando una superficie de cerca de 150.000 km², habitados en su mayor parte por indígenas terratenientes así como del régimen militar existente en ese momento en Brasil.

 

Su compromiso cristiano con los más pobres quedó claro en su primera 1 carta pastoral, Una Iglesia de la Amazonia en conflicto con el latifundio y la marginación social.

 

Su figura trascendió desde muy temprano los límites de su diócesis, pues dom Pedro contribuyó decisivamente a la fundación de dos entidades claves en la historia de la Iglesia brasileña: la Comisión de Pastoral de la Tierra (CPT) y el Consejo Indigenista Misionero (CIMI), organismos claves en la lucha a favor de la Reforma Agraria y del respeto a los pueblos indígenas brasileños. El prelado español ha pagado su compromiso con sangre, sudor y lágrimas.

 

Ha sido amenazado de muerte en diversas ocasiones y, en al menos una, ha escapado del cumplimiento de la amenaza por pura casualidad; la Iglesia no siempre ha comprendido sus avanzadas posturas; varios de sus colaboradores han sido asesinados y pasó por cinco procesos de expulsión. Todas las tensiones que ha vivido a lo largo de una existencia intensa y dura no le han robado, sin embargo, la paz. Tal vez, porque nunca ha dejado de ser Obispo contemplativo, un poeta que reza y lucha.

 

João Bosco, su vicario, llegó a ser asesinado por unos sicarios que confundieron a Bosco con el propio Casaldáliga (1977). En esos momentos recibió total apoyo del Vaticano, especialmente por parte del papa Pablo VI, pero esto no siempre sería así.

 

Pablo VI, que lo hizo obispo tras el impulso reformador del Concilio Vaticano II, se vio obligado a alzar la voz en Roma para que se supiera que Pere Casaldàliga era, todavía, uno de los suyos. “Quien toca a Pedro toca a Pablo”, dijo en frase memorable. La ofensiva posterior de Juan Pablo II contra los teólogos de la liberación, entre los que el prelado catalán fue siempre un referente, desembocó en todo lo contrario: Casaldàliga fue desde hace décadas un estorbo para Roma, que lo jubiló sin contemplaciones en 2005.

 

Vinculado a la teología de la liberación, sufrió pronto amenazas de muerte y persecución del régimen militar brasileño y de los terratenientes

 

Nunca volvió a España, no pudo dejar Brasil ni para asistir al entierro de su madre, pues se arriesgaba a que la dictadura brasileña no le permitiese volver al país. Tampoco cumplió con la visita ad limina que cada cinco años deben realizar los obispos a Roma para rendir cuentas al Papa. “Soy un pobre, y los pobres no viajan”, se disculpó siempre. Vinculado a la teología de la liberación, Casaldàliga sufrió pronto amenazas de muerte y persecución del régimen militar brasileño y de los terratenientes de la diócesis, que llegaron a matar a su vicario, João Bosco, confundiéndolo con él.

 

Su mayor desafio fue visitar en 1985 la Nicaragua sandinista, para mostrar su solidaridad con los religiosos nicaragüenses,semanas después de que lo hiciera Juan Pablo II para reprender a los sacerdotes protagonistas de aquella revolución. De entonces es otra frase famosa en la Iglesia de la liberación, dicha en su presencia por el sacerdote y ministro sandinista, Fernando Cardenal: “Es posible que esté equivocado, pero déjenme equivocarme en favor de los pobres, ya que la Iglesia se ha equivocado durante muchos siglos en favor de los ricos”.

 

En 1988 viajó hasta el Vaticano y fue recibido en audiencia por el Papa. La visita no fue plenamente satisfactoria y unos meses más tarde recibió una seria advertencia por parte de la Santa Sede que criticó su apoyo a la causa sandinista y de la Teología de la liberación.

 

Al cumplir los 75 años, a Casaldáliga se le recordó desde el Vaticano que —como todos los obispos al llegar a esa edad— tenía que presentar su dimisión. El religioso decidió permanecer en la diócesis que había presidido durante más de 35 años, reclamando la participación de la comunidad en la elección de su sucesor,1 a pesar de que la Santa Sede le recomendó abandonar el país. Enfermo de Parkinson desde hace algún tiempo, Pedro Casaldáliga no quiso abandonar la lucha por la defensa de los derechos de los menos favorecidos.

 

Cuando el Episcopado brasileño se reúne en Brasilia, suele criticar que pierda dos días yendo a la reunión en autobús en lugar de trasladarse en avión. Responde que emplea el mismo tiempo que sus campesinos en ir a Brasilia para vender un saco de frijoles. Aunque tambén es verdad que el Episcopado Brasileño ha apoyado varias veces su causa, por su apertura a lo social.

Duerme en un cuarto con dos camas. Una está a disposición de todo aquel visitante que no tenga dónde hacer noche. Al ser preguntado si había acogido en su casa a algún obispo, sólo respondió con una sonrisa.

 

Casaldáliga se ha ido convirtiendo año tras año en un símbolo vivo de la Iglesia renovadora del Concilio Vaticano II. Quiso siempre compartir la vida de los más pobres de su diócesis, viajando como ellos días enteros en autobús, viviendo en una casa de extrema pobreza y enfrentándose siempre a los poderosos. El Vaticano lo convocó para un juicio doctrinal y, a pesar de ser una de las figuras más limpias y comprometidas del episcopado mundial, nunca le nombró cardenal.

 

Principales Enlaces y Titulares recientes sobre Pedro Casaldáliga

Enlace a Titulares de Pedro Casaldáliga en el rotativo el País

Enlace a su página web

 

Algunas frases de Pedro Casaldáliga

 

“Si quedarme no es un inconveniente, me quedaré. En cualquier caso, no volveré al Primer Mundo. No es por desprecio de nada. Es que, simplemente, me acostumbré a vivir en el Tercero”.

“A mí me gusta el concepto de glocalización. Es decir, la idea de que hay que conjugar lo local y lo global. Es preciso pensar y actuar localmente y pensar y actuar globalmente. Las personas están cada vez más conectadas entre sí, conocen más sus problemas, sus costumbres, sus realidades. La Humanidad, cada vez más, es y se siente una. Todos nos debemos a todos. Y, desde la perspectiva cristiana, no puede estar más claro que todos somos Hijos de Dios y, por mismo, hermanos”.

 

Ideológicamente, el obispo Casaldáliga no se siente revolucionario sino simplemente un “cristiano rebelde en su fe”. Sigue pensando que “la vida de un obispo no vale más que la de un pobre campesino”.”Si me quieren matar, pueden hacerlo en cualquier momento. Tampoco mis campesinos están protegidos”.

 

“La confianza en el amor de Dios le lleva a uno a confiar en el hombre y en la humanidad”

 

“Le vuelvo a citar a Marcuse: “La esperanza sólo se la merecen los que caminan”. Desde el punto de vista cristiano, no podemos olvidarnos de que la esperanza es una esperanza Pascual. Y la Pascua quiere decir también Pasión, aunque sea sobre todo Resurrección. Los cristianos somos el pueblo de las Pascua, que equivale al pueblo de la esperanza”.

 

“La sociedad debe ser autónoma y la Iglesia ha de contribuir aportando la luz del Evangelio. Lo que pasa es que también se debe recordar que la Iglesia no son los obispos y lo suficiente. Los obispos sólo somos cristianos con el servicio concreto de ministerio episcopal. Ya habría de haber pasado la hora de referirnos sólo al episcopado cuando hablamos de la Iglesia”.

 

“Estoy entre la espada y la pared”, dijo Casaldáliga a EL PAÍS, “porque yo soy un hijo obediente de la Iglesia, pero al mismo tiempo no puedo permitir que se sigan usando métodos antidemocráticos en la relación del Vaticano con los obispos, nombrándolos sin la menor consulta con la comunidad local que lo va a acoger”.

 

“En última instancia, la pregunta definitiva es la de la muerte y lo que se esconde detrás de ella. Si esa pregunta se responde, se responden todas las demás. Y los cristianos tenemos esa pregunta respondida. Por eso, la esperanza cristiana es una fe confiada. Pero también es posible una esperanza no cristiana. Una esperanza que se basa en la idea de que la vida siempre acaba venciendo a la muerte”.

 

“Hay muchos tipos de fe. Está la fe religiosa, pero también existe la fe en la vida. Yo he caminado junto a muchos no creyentes cuya esperanza era tan válida como la mía. Hay gente que no cree en la religión, pero cree en la vida que, en última instancia, es el sueño y el proyecto de Dios. Yo creo que en el mundo hay cada vez menos ateos, aunque hay muchos agnósticos. Pero aquí, en la Teología de la Liberación, afirmamos que lo contrario de la fe no es la duda. La fe siempre tiene algo de oscuridad de misterio. Para nosotros, lo contrario de la fe es el miedo y la cerrazón”.

 

“Estados Unidos declaró la guerra en Irak, pero millones de personas declararon la paz en todo el mundo. Yo creo que la fuerza de esa conciencia es invencible, y acabará imponiéndose”.

 

(Efe) “Es una injusticia que las mujeres queden relegadas a un segundo o tercer rol dentro de la Iglesia cuando la Iglesia está siendo sostenida, sobre todo, por las mujeres. En las celebraciones, el 70 % son mujeres y querer marginar a las mujeres dentro de la Iglesia es una tontería garrafal. Pero esto se superará”, ha explicado el prelado.

 

“Ahora mismo, con la famosa crisis, vivimos exclusiones. La pasan los pequeños, los normales, pero los grandes no pasan crisis. Se utiliza para reforzar el poder económico, pero también está sirviendo para levantar conciencias”, ha apuntado el obispo emérito.

 

“Mientras el lucro y los bancos sean los amos y señores de la vida y la historia humana, tendremos crisis: de economía y de dignidad”, ha explicado.

 

El obispo considera que “Europa se salvará por la solidaridad dentro de Europa y en todo el mundo, pero tenéis que vigilar mucho la tentación de excluir a los emigrantes. Es un desafío: si no sabemos recibir a los de fuera, no sabremos convivir con los de casa”.

 

“La Iglesia tiene que ser profeta de la causa de los pobres para ser la Iglesia del profeta de Nazaret”

 

Elementos para una manera distinta de ejercer su misión entre los pobres

 

 

“Tres elementos, más que significativos, le imprimieron a aquella ceremonia de ordenación un carácter totalmente innovador y profético que tuvieron fuerte repercusión no sólo en la iglesia de Brasil, sino también en muchas iglesias del mundo y en la sociedad.

  1. El primero: La ordenación se realizó en la más rica y mayor catedral del mundo. La bóveda de esta catedral estaba adornada por la multitud incalculable de las estrellas del cielo. Las paredes estaban formadas, de un lado, por el agua libre del Araguaia; del otro por las arenas de la colina de Sao Félix. Al fondo, la pobre y pequeña iglesita de la comunidad. Al pie de la colina, como para recordar lo provisorio y frágil de la vida, el cementerio donde tantas personas, muertas o “matadas”, descansaban, al lado del secular cementerio Karajá.
  2. El segundo: Pedro rehusó cualquier señal externa que lo diferenciase en la iglesia. Puedo equivocarme, pero creo que es el único obispo de este Brasil, y tal vez del mundo, que se planteó no usar nunca ninguna insignia episcopal. Las insignias episcopales que se les entregan al obispo en su ordenación hoy son el anillo, el báculo, la mitra y la cruz pectoral. Señales externas del lugar que ocupa el obispo en una iglesia estructurada en forma jerárquica. Señales de su autoridad y poder. El obispo todavía ostenta un escudo que representa su lema de vida y servicio. Sus vestimentas también se diferencian de las de los simples sacerdotes (Tiempos atrás los obispos todavía usaban en las celebraciones guantes, calzados especiales y vestidos diversos. Todo ello para mostrar su importancia en la iglesia). Pues bien, en aquella noche del 23 de octubre de 1971, la bóveda celeste, las aguas del Araguaia y todos los que estábamos allí fuimos testigos de que algo nuevo acontecía. Un obispo rehusaba las marcas de poder para insertarse totalmente en la vida del pueblo. Estas palabras profético-poéticas hicieron eco: Tu mitra será un sombrero de paja sertanejo; el sol y la luna; la lluvia y el tiempo sereno; las miradas de los pobres con los que caminas y la mirada gloriosa de Cristo, el Señor. Tu báculo será la verdad del Evangelio y la confianza de tu pueblo en ti. Tu anillo será la fidelidad a la Nueva Alianza del Dios Libertador y la fidelidad al pueblo de esta tierra. No tendrás otro escudo que la libertad de los hijos de Dios; ni usarás otros guantes que el servicio del amor.
  3. El Tercer elemento que marcó esta ordenación dejó un reguero de luz y de esperanza. Despertó, por un lado, la adhesión inmediata de los cristianos en toda la iglesia y en los más diversos sectores de la sociedad; por otro, provocó reacción airada y violenta en los agentes de la dictadura militar y de los que se enriquecían con los incentivos públicos a costa del sacrificio, del dolor y de la esclavitud de muchos. Fue su carta pastoral divulgada en aquella ocasión y que se titulaba: UNA IGLESIA DE LA AMAZONIA EN CONFLICTO CON EL LATIFUNDIO Y LA MARGINACIÓN SOCIAL. Un documento que marcó época y se convirtió en un divisor de corrientes en el seno de la iglesia del Brasil. La carta pastoral no mira para dentro de la iglesia. Es un mirar de la iglesia sobre la realidad desnuda y cruda del pueblo al que esta iglesia vino a servir. En ella se relatan las situaciones vividas por los “posseiros” que eran expulsados de las tierras ocupadas y trabajadas desde hacía decenas de años; la realidad de los indios, cuyos territorios eran invadidos en beneficio del capital; y la explotación de los peones, trabajadores traídos de diversas comarcas del país y sometidos a las más degradantes condiciones, en situación similar a la de los esclavos.

 

Una palabra clara y profética que denunciaba las injusticias que se cometían contra el pueblo y que tuvo eco en Brasil y en todo el mundo. Pedro decía en la introducción:

“Si la primera función del obispo es ser profeta, y “el profeta es la voz de los que no tienen voz” (Card. Marty), yo no podría honestamente quedarme con la boca callada al recibir la plenitud del servicio sacerdotal”.

 

La ordenación no fue sólo una celebración. Se concretizó, en todos los rincones de la prelatura, en formas simples y pobres de vida, en un compartir la vida con los sertanejos e indígenas; en una toma de decisiones de forma colectiva y hermanada, donde seglares, religiosos y sacerdotes tenían voz, mirando siempre al pueblo y a su historia.

 

Han pasado cuarenta años. Y no podemos olvidar aquellos acontecimientos que fueron los fundamentos de nuestra diócesis”.

 

Lo que denunciaba en su primera carta pastoral, sigue desgraciada y tristemente en plena actualidad. Pero ¿donde están hoy los profetas como Pedro? ¿Por qué muchos se han quedado mudos y a otros muchos se les tapó la boca? Una iglesia que no es profeta de la causa de los pobres no es la Iglesia del profeta de Nazaret.

 

Si ustedes quieren conocer algo más acerca de Pedro Casaldáliga pueden consultar su página web en Internet (www.servicioskoinonia. Org/Casaldaliga/), leer su tratado sobre Espiritualidad de la liberación o su recopilación de escritos pastorales Experiencia de Dios y pasión por el pueblo. Pero tal vez les resulte más gratificante sentarse con uno de sus libros de poemas en la mano, y disfrutar de la extraordinaria sensibilidad y hondura espiritual y teológica de un hombre consagrado a su padre Dios y a la lucha en favor de la vida y la plenitud de los hombres, sus hermanos. La profunda paz interior y esperanza que nacen de esa consagración esencial la pueden encontrar resumida en este sencillo poema extraído de su libro El tiempo y la espera: “Es tarde / pero es nuestra hora. Es tarde / pero es todo el tiempo / que tenemos a mano / para hacer futuro. / Es tarde / pero somos nosotros / esta hora tardía. / Es tarde / pero es madrugada / si insistimos un poco.”

 

 

 

 

 

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pelicano pan de vida
Author: Pedro Torres

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