
La Espera
La espera nada tiene que ver
con estar desesperados
sino, que encomendados
dar con un amor
para vivir orientados.
Leo vidas y gentes
y descubro entre líneas
y dientes
que la mejor acción
que les hizo corrientes
para la transformación
fue saber esperar;
esperar confiados.
Abandonarse a la esperanza,
confiados,
es estar iluminados.
Quien supo esperar,
por el amor, estuvo acompañado.
Vivió amado
en la espera
y ahora enamorado
puede reproducir
lo que es amar.
Solo, lo que supo, recibir;
pudo, generosamente dar.
Orientado
pudo orientar.
Esas vidas leídas.
Por su capacidad de esperar
son vidas instruidas.
Para poder transformar
lo que no es vida.
Y la vida
no es vida
si no se sabe amar
ni esperar
a recibir amor para la vida.
Sin amor
la vida
no es nada, ni pan, ni vino, ni vida.
Estar agradecido
de tener el amor conmigo
disfrazado de maestros
novio o amigos
que con la ciencia
de la espera
esperaron conmigo
para que yo sepa y pueda,
esperar con otros y contigo.
He leído esas vidas
y he descubierto que hicieron
a muchos felices;
que a la vez supieron
hacer felices a otras vidas.
Foto: “Ventana de Rotemburgo (Alemania). Autor: Miguel Roa Guzmán